15 C
La Paz, BO
mayo 25, 2022
Análisis

Obligados a escuchar al Presidente por ley inconstitucional

Ernesto Machicao Argiró

Hoy, sábado 22 de enero –feriado– decidí tomar desayuno al ritmo de algunas canciones radio, a manera de relax, pero no lo pude hacer. Fue imposible. En vez de escuchar melodías musicales relajantes escuché la beligerante voz del Presidente. Cambié de radioemisora y nada. La voz del Primer Mandatario estaba en todo el dial. Recurrí al televisor y más de lo mismo. El Presidente estaba presente allí, igual, mas no solo con voz, sino exhibiendo rostro. El presidente Arce era omnipresente durante lo que pareció un interminable soliloquio.

¿Cómo puede ser posible que el presidente de un Estado, cuyos gobernantes aseguran que es democrático, esté omnipresente en todos los medios de comunicación, a través de una cadena nacional obligatoria? En realidad, estos son episodios exclusivos de gobiernos de facto. De regímenes autoritarios. De dictaduras de otro siglo. García Mesa se hacía escuchar en cadena nacional por la fuerza. Ahora, se hace lo mismo por la fuerza de una ley inconstitucional, que violenta las libertades democráticas.

Esta norma inconstitucional es el art. 112 de la Ley General de telecomunicaciones, tecnologías de información y comunicación, de 8 de agosto de 2011, que a la letra manda:

«Artículo 112°.- (Mensajes presidenciales oficiales) Los operadores de radiodifusión de señales de audio y video (radio y televisión abierta) y distribución de señales de audio y video, están obligados a realizar dos transmisiones en cadena al año, sin pago alguno, de los mensajes oficiales de la Presidenta o Presidente del Estado Plurinacional dirigidos a todas las personas del país.»

Esta es la ley de Evo Morales que coarta la libertad de expresión. La norma que le permite al Estado ingresar a la residencia del ciudadano para invadirla con propaganda presidencial. La norma que impide al ciudadano hacer ejercicio de escoger, libremente, lo que desea escuchar o ver, por radio y/o televisión. Ningún Estado tiene el derecho de obligar al ciudadano a escuchar y/o ver al presidente, cuando quisiera aquél escuchar y/o ver otro tipo de programación. En Bolivia ya no tenemos el derecho de escoger qué escuchar y/o ver en los medios, ni siquiera durante un feriado. El Estado escoge por ti, ciudadano.

¿Y qué hacen al respecto los diputados y senadores opositores? Lo más triste de todo este asunto es que daría la impresión que los legisladores no perciben esta violación a los derechos de la libertad de expresión de todos los bolivianos. Se han acostumbrado a vivir en dictadura. Dictadura legal, por cierto.

Es hora de que alguien, algún asambleísta, tome la iniciativa y actúe de acuerdo a las normas del Estado democrático. Tanto la Constitución, así como el artículo 13 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos (tratado internacional de derechos humanos que se aplica con preferencia a la primera), protegen al ciudadano de la violación a su derecho de libre expresión:

«1. (…) Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole (…). 3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.»

La cadena nacional obligatoria para escuchar al Presidente viola el derecho constitucional de buscar y recibir informaciones e ideas de toda índole, merced a los abusos de controles oficiales de frecuencias radioeléctricas y otros medios. Hoy, nadie pudo ejercer ese derecho mientras el Primer Mandatario hablaba, amparado en la ley inconstitucional citada anteriormente.

  • Ernesto Machicao Argiró es abogado por la Universidad Católica Boliviana. Master en Ciencia Política por Drew University, New Jersey, EE.UU. Fue Ministro de Comunicación Social y Diputado Nacional.

Deja un comentario